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Historia de Guasca Cundinarmarca


GUASCA o pueblo cercado de cerros. Sus asentamientos, se remontan a la época prehispánica, es decir a más de 400 años antes de la llegada de los españoles en 1537. Guasca era un cacicazgo muisca que dependía o estaba sujeto al Zipa o señor de Bogotá. Esta población indígena no escapo de la conquista a sangre y fuego por parte de los europeos quienes usurparon lo que no era de ellos. A pesar del caos y la mortalidad de los nativos que se produjo como consecuencia de la invasión, un número relativamente alto de sus gentes sobrevivió.
Capillla de Siecha

Luego  de la invasión, en 1549 la corona española ordenó a sus autoridades reducir a los indios para que los “naturales se junten en forma de pueblos de españoles y gente política”. Los habitantes de Guasca fueron de los primeros indígenas que se repartieron en Encomiendas, institución reglamentada por los  españoles quienes prohíben la residencia de los encomenderos en los pueblos de indios, imponiéndoles la obligación de vivir en casa poblada en un centro urbano, modalidad que fue parte del sistema colonizador, ya que colonizar era poblar.
Los encomenderos fueron obligados a construir iglesias de piedra y teja en los nuevos poblados, a mantener cura en ellos y a sufragar los gastos de la iglesia, utilizando para ello parte del tributo que les daban los indígenas.
Capilla de Siecha




En este diseño se aprecia la concentración del poder político y religioso alrededor de la plaza. La iglesia y con ella el cristianismo se erigía como fuente única y supremo, el cual se impone como fuera, recordemos que los indios no tenían alma y, se les adoctrina para disponer de fuerza de trabajo, la religión y la fe son los pretextos que justifican la usurpación de sus tierras y el cambio de su pauta de asentamiento de lo disperso a lo urbano para poder dominar.
Uno de los más claros ejemplos en la colonia es el caso de Guasca que ya en 1576, se introduce un nuevo patrón de poblamiento, pues los españoles fundaban poblaciones para asegurar su conquista y, desde estas se impartía por la acción  del adoctrinamiento en la religión católica, la gobernabilidad y la dominación económica sobre el territorio invadido, en el que se organiza la explotación de la mano de obra.
Por ello, se dice que Guasca fue fundada en junio de 1600 por el Oidor Luis  Enríquez y como los indios nuevamente se dispersaron por los alrededores como era su costumbre, en 1639 el visitador  Gabriel de Carvajal  hace un repoblamiento que no es más que obligarlos a vivir en centros urbanos a las buenas o bajo represión.
Guasca empieza a constituirse en un referente útil para identificar a los pobladores, así las aldeas empezaron a ganar un significado que no habían previsto los legisladores. Además de constituirse en un espacio para transformar a los indígenas en “gente política”, es decir, para incorporarlos al orden colonial, sirvieron para ejercer el control de la creciente población mestiza de los alrededores. Con el paso del tiempo Guasca y todos los pueblos de indios además de pasar a ser las cabeceras de los actuales municipios colombianos, también fueron, espacios  en los que se amalgamaron tradiciones culturales diversas.
Así en 1760 Guasca tenía buena iglesia y hermoso atrio. En 1839 se ordena agrandar el templo, ya 1856 tenía dos capillas más y se principió a ampliarlo alargándole diez varas hacia la plaza, en 1860 se empezaron otras  reparaciones. A principios del siglo XX, se trabajó con tal entusiasmo hasta que se termino la obra con lujo. Pero esta antigua iglesia se comienza a demoler, para construir  la actual de dos torres de cúpulas en el frente.
Esos cambios en la arquitectura, es el reflejo de los cambios impuestos en las estructuras sociales, económicas y políticas a la población indígena. Es la conquista, colonización e imposición de la cultura más fuerte sobre la nativa. El Guasca de hoy es más un producto del sincretismo cultural entre los europeos y los  muiscas nativos del altiplano cundiboyacense.

Hoy, en medio de un territorio rodeado por dos océanos, con tres imponentes cordilleras que lo recorren de sur a norte, con la belleza de sus valle, la nobleza de sus llanos y la majestuosidad de sus selvas; con la abundancia de sus ríos, quebradas y el caudal de sus aguas que lo riegan; con sus exuberantes e inigualables flora y fauna; con sus climas variables y agradables, con sus ricos y naturales suelos; con la diversidad de sus regiones y gentes. ESO ES COLOMBIA
Y en los Andes Orientales, una región de la altiplanicie cundinamarquesa que forma las cabeceras de la provincia del Guavio y un valle con tres riachuelos de leyendas y mitos unido a la Sabana de Bogotá, cercado por una serranía y un páramo que divide las aguas del Magdalena y el Orinoco, con lagunas milenarias, pozos termales, santuarios indígenas, capilla colonial, cuna republicana, gente conservadora, amable y laboriosa, ESO ES GUASCA. Palabra chibcha y asiento de los Muiscas. Hoy es un municipio del país para mirarlo positivamente. Devolvámosle a nuestra población, que es parte de Colombia, la imagen que merece. Preservemos sus montañas, bosques, suelos, aire, quebradas, que son fuentes de salud y vida, así como su patrimonio cultural, legado histórico.
Recuperemos la identidad que ha perdido. Unámonos todos los de aquí y los de allá en torno a este ideal para hacer de nuestra población una región para el futuro! 
El Recreo. Guasca – Cundinamarca, 10 de julio de 2010